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Superhéroes Clásicos

agosto 10, 2010

Si ustedes llevan siguiendo mi blog un tiempo, habrán notado que utilizo el termino clásico frente a otros como manierista, moderno, posmoderno o posclásico. La mayor parte de esos terminos (sobre todo los dos primeros y el último) provienen de las teorias de Jesus González Requena. El concepto clásico en concreto tiene que ver con un sistema de representación ordenado y, sobre todo, con una densidad simbólica que reestablece el mito como elemento fundador en la orbita de lo patriarcal y del edipo. El cine clásico americano ha sido siempre ejemplar en este sentido.

Durante un tiempo creí que la distinción entre el cine clásico, el manierista, el posmoderno y el posclásico stenía una cierta equivalencia en el comic. Asi la Golden Age sería el periodo clásico, la Silver Age el periodo manierista y la Bronze Age y la llamada edad del Hierro serian las vertientes posmodernas y posclásicas. Ciertamente la Silver Age, con la neurosis de los héroes marvel, las rupturas de la cuarta pared que continuamente realizaba Stan Lee (en un numero de los 4f los héroes responden las cartas de los aficionados) tienen un regusto manierista. Es cierto que los 80 trajeron la deconstrucción de los superhéroes desde una punta de vista distanciado, irónico y metalingüistico (Watchmen o Miracleman, de Moore) o desde una perspectiva más siniestra, visceral y delirante (Daredevil, Batman Año Uno o Batman Dark Knight Returns de Miller), lo que lo emparenta con lo posmoderno en el primer caso y lo posclásico en el segundo.

Pero no tengo ya tan claro que la Golden Age fuera de corte clásico. Ni siquiera tengo claro que sus antecedentes (las tiras de prensa de Alex Raymond o Harold Foster) lo fueran. Desde el tono prerafaelista de Raymond y Foster, distanciado frente a la historia (el filme Capitan Sky y el Mundo del Mañana capta perfectamente ese distanciamiento entre lo visual y lo narrado) que hereda el mismo Bob Kane, lo desestructurado de la narración y la aparición de elementos violentos, sadomasoquistas y siniestros, como demuestra el insigne Abscence, me han hecho plantear que lo clásico no apareció en el comic, o al menos, no en el comic book de superhéroes.

Es curioso pues que la deconstrucción superheroica llevada a cabo por Moore y Miller no tuviera en realidad un modelo clásico que deconstruir. En realidad Moore y Miller deconstruian un ideal heroico que nunca había existido. Quizás porque el propio concepto de superhéroe es demasiado excesivo e hipertrofiado como para responder al concepto de héroe clásico,es decir, el de Homero, Sofocles, las sagas nordicas o los cantares de Gesta. A fin de cuentas el superhéroe sólo era las respuesta de las sociedades democraticas al ideal de superioridad de las sociedades totalitarias: para eso eran judios las mayor parte de sus creadores y por ello inevitablemente todos los super lucharon contra Hitler en los 40, en las paginas de los comics y antes de que en la realidad los USA declararan la guerra a las fuerzas del Eje.

Pero quizás si exista una obra de gran clasicidad en los comics de superhéroes. Se trata de Astro City. Astro City continua la tradición de la reflexión sobre el superhéroe llevada a cabo por Miller/Moore. Pero alli donde otras han continuado por el lado nostálgico (Marvels) o el distanciado (Powers), Astro City ha optado por el reestablecimiento del mito. Astro City nos muestra una ciudad que mezcla el Nueva York de los comics Marvel con Gotham city y Metropolis de la DC. Aunque los uniformes y los nombres cambian uno reconoce a batante de los héroes que pueblan esa ciudad (Superman, Batman, Wonder Woman, los 4F, etc…) Pero lejos de la continuidad melodramática ad infinitum del género superheroico y que impide una clausura, estirando la historia hacia el infinito (al estilo del Claremont de X-Men) el guionista Kurt Busiek (autor de Marvels) opta por el Slide of Life, el mostrarno trozos de vida de los habitantes de la ciudad, desde simples ciudadanos a los propios superhéroes. Y en esas historias nos encontramos con niñas de familias fantasticas que tienen viajes iniciaticos en el mundo real, supermanes y wonder woman que quizás, sólo quizás, sean capaces de encontrar un encuentro sexual satisfactorio, jovenes sidekicks que descubren el verdadero concepto de lo heroico y de lo patriarcal al seguir a su superhéroe mentor, o hombres que descubren que la mujer con la que sueñan todas las noches es su media naranja pero que no existe porque desaprecio en una de las multiples crisis temporales.

Busiek y sus dibujantes Brett Anderson y Alex Ross, investigan en los mitos superheoricos, les dan la vuelta pero no para deconstruirlos sino para quitarle la hipertrofia, lo excesivo y la herencia del superhombre en sus sentido fascista y emparentarlos con los héroes del cine clásico. Periodistas que renuncian a sus narcisismo por la verdad, jovenes que se reencuentran con la enseñanza de su padre de una manera freudiana y fordiana, amantes imposibles entre las brumas del tiempo pero en última instancias felices por haber conocido el amor al estilo del Portrait of Jennie de William Dieterle…

Cuando termino un tomo de Astro City siento esa sensación de sutura que tengo al final de las grandes peliculas de Clint Eastwood y sigo soñando con que los héroes son posibles.

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2 comentarios

  1. Ea, ya lo has conseguido… despues de esta gran crítica, ahora mismito me voy a Nostromo a buscar Astro City 😉



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