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Secuestrados: El Plano Secuencia como angustia

noviembre 10, 2010

Hace varios años tuve el honor de dar clases de dirección de cine con Miguel Angel Vivas, el director de Secuestrados. Entonces, cuando teníamos que hablar del plano secuencia, viendo que en realidad es complicado establecer que es un plano secuencia (creanme, no se considera plano secuencia un plano muy largo ni un plano que ocupe una sola secuencia, el concepto se refiere a otra cosa) nos encontramos con uno de esos conceptos que se perciben pero son difíciles de definir. Él fue quien dió con la solución (aunque ya estaba implícitamente en Bazin, claro está), un plano secuencia es un plano que elimina el corte. Un plano que recorre una planificación sin utilizar el corte.

No utilizar el corte, sin embargo, no es algo baladí, ni un hecho puramente formalista. El corte establece elipisis, da respiro al espectador, permite el truco…en definitiva, en el corte está el sitio donde se aferra el espectador. Eliminar el corte es, pues, un hecho radical. Mismamente un filme snuff se valoraría como verdadero por la ausencia de corte. La pornografía ha ido eliminando el corte para establecer más claramente su estatuto de real. Asi que el quitar el corte nos lleva a lo angustioso y a lo más radicalmente real.

Es curioso entonces como el plano secuencia ha adquirido ese estatus de ser el momento en el que el director muestra (perdonen la vulgaridad, pero me parece una metáfora muy efectiva) cuán larga tiene la polla. sin duda esa es la herencia de Orson Welles, el paradigma de  director que le encanta mostrarse como genio (y en su caso, lo era)

Sin embargo ya Gaspar Noé mostró como el plano secuencia podía ser un recurso para m0strar la angustia con su (entre otros) famoso plano de la violación de Monica Bellucci. Es ese el terreno de Secuestrados. El plano secuencia es, pues, el recurso para hacer que el espectador este atrapado con los personajes, tan secuestrado como lo estan ellos. Nada de espectacularidad narrativa comercial, la unica espectacularidad es la del horror. No hay corte, no hay salida.

Pero aún más lejos, Secuestrados reinventa el montaje paralelo, el mismo año que lo ha hecho Cristopher Nolan. Pero si Nolan lo ha he hecho en Incepción estableciendo niveles narrativos a distinta temporalidad, Vivas ha sido más radical y genial. El montaje paralelo en su esencia Griffith es el salvamento en el último minuto y la dialéctica dentro y fuera. Al aunarlo con el concepto de plano secuencia, Secuestrados establece una pantalla partida de dos secuencias, dos cámaras, dos personajes, que se buscan y que no acceden al corte, por lo que nos les queda otra opción que recorrer esa distancia fisicamente.

Secuestrados es una obra maestra, porque una obra maetra es aquella pelicula que reinventa el cine otra vez, como (por citar las más recientes que he visto) lo hace Inception, Buried, Super, The Social Network, y la película de Miguel Angel.

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Carne de Neón: El cine de Paco Cabezas

octubre 27, 2010

Prometi una reseña de Carne de Neón, y aunque he tardado aqui está. Aclaro sin embargo dos cosas antes de continuar. 1) el filme es obra de un amigo mío, Paco Cabezas. 2) El filme realmente me gusta, sino no hablaria de él y habría hecho una reseña politicamente correcta en mis post de sitges.

Pero este filme se relaciona con el primer filme de Paco, Aparecidos, y otro de sus guiones, SexyKiller, que aunque no esté dirigida por él tiene bastante de su personalidad y discurso.

En Aparecidos nos encontrabamos con un problema de padres e hijos: Dos hermanos argentinos descurbrian fantasmas literales (es un filme de terror) tanto de la historia argentina como de su propia familia. En este sentido el filme aunaba terror, melodrama y política de forma en la mayor parte de las veces efectiva. Pero lo que me llama la atención de ese filme es la presencia de un padre siniestro, amenazador y en última instancia aniquilador.

Sexykiller teníamos por el contrario una figura femenina total, que era mortifera y aniquiladora…pero mientras la figura paterna en Aparecidos era claramente rechazada, en Sexykiller la figura femenina estaba mostrada con absoluta fascinación. El protagonista masculino no podía sino dejarse aniqular por el abrazo de su mantis religiosa.

En Carne de Neón ambas cuestiones confluyen. El filme, dentro de su adorno de thriller estilizado gamberro, es básicamente, una historia de paternidades y maternidades. Padres que son aniquiladores, como el personaje de Dario Granidetti, que no deja de tener una actitud paternalistas con los demás aunque sean enemigos, o totalmente fallidos, como el padre policía que resulta debil y en última instancia lo único que puede ofrecer a su hija es pulsión de muerte. Frente a ello, el protagonista, interpretado de forma sólida por Mario Casas, no deja de buscar la atención de una madre, que en el fondo ocupa su mundo de forma absoluta. Madre que sin embargo no puede ofrecerle otra cosa que el olvido, pues él no es más que un aborto simbólico para ella.

Entre medio, macarras que intentan reforzar su maculinidad de forma cómica, travestis que no saben interiorizar la diferencia sexual, mujeres que resultan aniquiladas por el deseo masculino y madres que derivan en el delirio de una maternidad absoluta con su hijo, fuera de cualquier presencia paterna.

Se ha comparado a este filme con Guy Ritchie, pero tal comparación es superficial, pues si bien el estilo puede recordar al ex de Madonna, su escritura es distinta. Porque donde Ritchie juega con un mecanismo posmoderno, un Total film de disfrute inmediato que se termina agotando, Paco construye un filme posclásico que muestra la caida simbólica de una masculinidad que está siendo sustituida por una femenidad de tipo materno y letal. Es decir, un filme de nuestro tiempo.