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Los Límites de La Representación: La Pornografía

noviembre 15, 2010

Sin duda alguna, uno de los aspectos que siempre crean problemas respecto a la representación es el tema de la pornografía. Ya la propia palabra (se traduciría del griego como registro de la obscenidad) indica que la pornografía retrataría aquello que debería ser más intimo.

Obviamente el acto sexual es una de las cosas que primero vienen a la mente y de hecho la fotografía y el cine se usaron al día siguiente de su nacimiento para ello. De hecho el cine tal y como lo desarrolló Edison tenía algo de Peep-show: una cabina donde por unas monedas un espectador veía una pelicula en soledad. Fueron los Lumiere los que socializaron el invento. Pero el cine porno no se legalizó en Occidente hasta los años 70, siendo los suecos lo más adelantados (como era de esperar) legalizandolo en 1969 y España, tras la confusa era de las clasificadas S (donde entraba desde La Matanza de Texas a Garganta Profunda pasando por Emanuelle) pasó a legalizarlo de plano con la Clasificación X, que obliga a una exhibición en salas especializadas sin carteles ni fotos al exterior.

La tardanza de la legalización (si pensamos que las primeras peliculas porno son de antes de 1900, veremos que son mas de 70 años de ilegalidad) puede interpretarse como un hecho de puritanismo, pero no olvidemos que el cine porno se relaciona con la prostitución y es una contradicción que en paises donde el cine porno está legalizado la prostitución sea ilegal (como en la mayor parte de los Estados de USA) o alegal (como en España). Ya sé que los actores y actrices porno se niegan a si mismos como prostitutas, pero admitamos que si practican sexo por dinero, lo son (y no hago juicio moral de ello, sólo digo un hecho). Curiosamente el marciano documental Yo, Puta, dedicaba gran parte de su metraje el cine porno (en el libro sólo era un capitulo, eso si)

Pero el hecho del cine porno desde el punto de vista de la representación consiste en ese querer mirar aquello que no debería verse…es decir, satisfacer una pulsión escópica. De hecho, esa pulsión puede rastrearse en la imagen del goce de ciertas esculturas, como la Santa Teresa de Bernini

que ya muchos han comparado con la imagen de una mujer teniendo un orgasmo

Tambien ese fantasma recorre el cine en su vertiente artistica, como demuestras esta escena de Eisenstein donde sin duda estamos ante una corrida en toda regla

De hecho el cine “mainstream” siempre ha soñado con poder insertar escenas de sexo real en sus peliculas. Pero en una dinámica un tanto esquizoide, mientras se sabe del proyecto de Kubrick de realizar un filme porno en el circuito mainstream y diversos filmes de cine de autor se han acercado a la representación de sexo real, la industria porno está marginada de los circuitos normales de exhibición aunque le gusta de realizar versiones porno de los exitos de Hollywood. Asi que ambos parecen reconocer que el otro cumple unas espectativas de espectáculo que su sistema no puede asumir y quizás sospechen que la union de la espectacularidad del cine “mainstream” (actores conocidos, espectaculo de efectos especiales y decorado, glamour, cierta patina artística) con la representación última (el acto sexual crudo) daría pie al espectáculo definitivo.

Pero en realidad no se puede escapar de esa esquizofrenia, porque el porno no funciona como erotismo, por mucho que algunos directores porno (como Andrew Blake) quieran tender hacia él (a veces con cierto éxito: Veasé filmes como La Masajista de Paul Thomas o Mi Más Íntimo Secreto del susodicho Blake) ya que el erotismo tiene que ver con una cierta ritualidad, como ya Bataille especificó, y no con una representación límite. Asi que el porno funciona más como porno en tanto en cuanto sea más primitivo en su representación, en cuanto llegue a un grado cero. Eso es algo que ya sabía John Stagliano y que en la era de youporn sabemos todos.

Grado cero que se nota en la falta del corte, en la cámara cerca de los actores y muchas veces en mano, con iluminación pobre, sin música, sin efectos, con un sonido directo amateur (no hay nada más estupido que una pelicula porno doblada). Pero ese grado cero en realidad no se aplica sólo al porno: desde los videos de hostias de youtube hasta ciertas retransmisiones de televisión (como cementerio TV) buscan exactamente ese grado cero, esa búsqueda de la realidad sin (como dice la parodia de Joaquin Reyes sobre Lars Von Trier) “ningun cristal”. Y es curioso que esa fue la idea que ciertos cineastas tenían sobre lo que sería el cine puro. El mismo Pasolini lo veía asi, aunque el mismo dijo que las peliculas porno eran aburridas y que su visionado sólo era muestra de un embrutecimiento cultural.

Porque en realidad al final, el grado cero no es soportable y por ello al final, Gran Hermano tiene que llenar su espectaculo de montajes, música y narrativización. Por eso el porno sigue creando situaciones ficticias, como infidelidades o el sexo con chicas menores, como hace Max Hardcore (en realidad, todas chicas mayores de 18 años).

Así que el porno desnudo es el grado cero y como tal aparece (en muy breves fragmentos) en filmes como Videodrome y A Serbian Film

Y aparece muy brevemente y como algo que señalan aquello que no puede ser mostrado porque muchas de las llamadas peliculas de pornoterror, o las ahora llamadas Torture Porn, son en realidad peliculas con una puesta en escena muy elaborada…aunque eso, si, aluden a lo irrepresentable.

Y lo verdaderamente irrepesentable no es el acto sexual, sino la muerte…Es allí el verdadero limite de la representación, pero de ello hablaremos en el próximo Post.

Nota final: En los 90 un juez americano mando retirar las copias de El Tambor de Hojalata porque entraba dentro de la “pornografía infantil”…El propio director del filme nos lo cuenta:

Obviamente sólo en estados atrasados como Oklahoma algo así puede pasar ¿verdad?

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