Posts Tagged ‘Mitologia(s)’

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Los Zombies de Griffith

noviembre 2, 2011

El zombie es un montruo político, es algo que se ha dicho muchas veces. El zombie como metáfora de una masa descontrolada, de una revuelta del tercer mundo o de la rebelión de los esclavos es algo que se ha dicho en varios sitios, incluso en este mismo blog.

Sin embargo, el zombie, el concepto moderno de zombie (no el de Halperin o Torneur, sino el de Romero) esta muy relacionado con un aspecto concreto del elemento político, que es el elemento racial

Una de las claves que hicieron de La Noche de los Muertos Vivientes fue el acierto (y fue un acierto de casting, pues el personaje no estaba marcado racialmente en el guión) de escoger como el único superviviente de la masacre a un actor afroamericano. Las tensiones sicológicas se llenaban  (el filme esta realizado durante la decada de los movimientos civiles, no lo olvidemos) de connotaciones raciales. Hay que decir que el personaje de Ben, interpretado por Duane Jones, no es tratado con condescendencia por Romero: Lucha por ser el macho alfa durante todo el rato y el hecho de que sea percibido como héroe se debe más (y creo que la propia pelicula pone eso de plano) por ser más atractivo …

…que su teorico antagonista Harry.

En el fondo Ben es tan egoista como Harry e, irónicamente sobrevive al final por seguir la idea de Harry que el mismo rechazó por estupida…quedarse en el sotano de la casa. Finalmente, en el famoso twist final del filme de Romero, Ben es asesinado al confundirle con un zombie. Las imagenes finales y la pinta de Rednecks racistas de los matadores de zombie relacionan al final la muerte de Ben con su raza y por ende, al zombie con los afroamericanos.

La idea de que el zombie es un negro, en concreto alguien proveniente del llamado Tercer Mundo, es algo que se tiene que ver tanto con el concepto de Romero como con el origen afro-caribeño del zombie vudu style. Eso es algo que el reivindicable Lucio Fulci hizo en una de sus mejores películas, Zombie 2 (En español Nueva York Bajo el Terror de los Zonbies) donde ambos coceptos se unían creando la idea definitiva de un zombie tercermundista y probablemente negro.

El origen de todo esto podría encontrarse en el filme de Griffith El Nacimiento de Una Nación. Esta pelicula no es sólo una obra maestra canónica del cine, sino que es uno de los filme más racistas jamás hechos, al menos desde una perpectiva actual. Claro que una de las cosas más racistas que hay en el filme, al menos visto hoy en día, es el hecho de que los personajes afroamericanos de cierta importancia este protagonizados por actores blancos tiznados de negro. Ese hecho, aparte de ser risible desde códigos cinematográficos actuales (probablemente no lo era en 1915), da a los negros de Griffith un aire que nos recuerda a un zombie.

Lo interesante de esto es que los negros en el filme de Griffith son tratados como algo antinatural en tanto en cuanto abandonan su lugar de esclavos y comienzan tanto a emanciparse como a pretender tener relaciones sexuales con blancas. El hecho de que toquen a las blancas es visto por Grifftih como algo tan terrible cono el canibalismo en el filme de Romero. Incluso el filme incluye una cabaña asediada por milicias negras que nos recuerda a la casa sitiada por zombies de La Noche de los Muertos Vivientes.

Si pensamos que en el concepto orgánico y clásico que Griffith establece en su modelo cinematográfico los negros son la parte enferma que debe subsanarse (idea estructural que así ha sido analizada por Einsestein o Deleuze) eso arroja nueva luz sobre el papel del zombie en el marco posclasico: Lo clásico se vuelve horror cuando aquello que se mantenia a raya por ciertos modelos sociales cae por lo caduco de dichos modelos. El zombie nos hace plantearnos una y otra vez que hacer con el Otro en una sociedad que se quiere multicultural y no segregacionista. El zombie es, pues, un simbolo del fracaso de la modernidad.

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Visiones y subjetividades

junio 13, 2011

El último Repronto ha hablado, entre otras cosas, de un hecho cinematográfico interesante. En la pelicula del malogrado Moustapha Akkad Mahoma, El Mensajero de Dios, debido a la prohibición del Islam de representar a su profeta, el personaje de Mahoma está en un perpetuo fuera de campo (como ya dijimos en cierta ocasión) que obliga a su realizador a utilizar muchas veces una visión subjetiva del propio profeta.  También mi admirado ausente ha hablado del tema. Sin embargo discrepo en algunos puntos.

No soy experto en Islam para saber si la visión subjetiva de Mahoma puede considerarse algo tan blasfemo como su representación, pero la visión subjetiva no implica necesariamente una identificación con el personaje. Cuando hablamos de compartir un punto de vista podemos hablar de ello a tres niveles.

De un lado El informativo-cognitivo, donde SABEMOS lo mismo que el personaje, tenemos acceso a la misma información que él. El personaje de El Narrador en El Club de la Lucha es un ejemplo de ello. Este juego de información es lo que establece el supense, las sorpresas y la mayoría de los efectos narrativos derivados de la gestión de información.

Otro nivel es el identificativo-emcional. Con un personaje podemos identificarnos emocionalmente, o proyectarnos en él y rechazarle de la misma manera. Podemos incluso tener una distancia emocional y no establecer relación empática alguna. Este efecto puede hacer que nos vinculemos emocionalmente con personajes que nos repuganan ideológica o incluso éticamente. Es uno de los elementos más manipuladores de las artes narrativas y es especialmente fuerte en el audiovisual.

El último nivel es el perceptivo-visual. La visión subjetiva es el mayor ejemplo por su capacidad de colocar la cámara en los ojos del personaje y hacernos ver lo que ve dicho personaje. Es algo, que por razones obvias, es un elemento de gran potencia en el audiovisual.

El problema es pensar que estos tres niveles están unidos o se producen simultaneamente. Ese fue el legendario error de Robert Montgomery cuando adaptó La Dama del Lago de Chandler. El actor-director creyó, que dado que el relato de Chandler estaba contado en primera persona por el personaje de Marlowe, lo lógico sería hacerlo en primera persons visual, esto es, en  visión subjetiva. Quizás se fuera fiel al aspecto informativo-cognitivo (Claro está que también lo fue Howard Hawks en El Sueño Eterno, y no hay visiones subjetivas en ningun momento, o al menos pocas y no muy marcadas) pero no logró esa identificación con el espectador. ¿Por qué? porque la visión subjetiva nos oculta el rostro del protagonista. Y necesitamos del rostro para identificarnos. Si no vemos el rostro, en realidad parece que lo que hay detrás de la cámara (detrás de nuestros ojos) es un monstruo.

Carpenter (aunque hay antecedentes anteriores, por ejemplo en el De Palma de El Fantasma del Paraiso o en Proffondo Rosso de Argento) fue consciente de ello y por eso en la seminal Halloween (como indica el blog ausente, casualmente un filme financiado por Akkad), el inicio en visión subjetiva no sirve como forma de poner al espectador en una información narrativa y menos aún en una conexión emocional. De hecho la visión subjetiva establece sorpresa (no sabemos quien es el asesino al que pertenece la visión y de hecho la cámara “juega” con la altura del personaje para “engañarnos” al respecto) y una gran  proyección emocional (la visión subjetiva nos hace preveer que lo encuentra detrás no es sino el monstruo del filme, como así es)

La visión subjetiva no es, por tanto, un efecto cinematográfico que potencie la identificación. Hay, eso si, un fuerte componente de pulsión escópica y de hecho el “slasher” (al que también se le ha denominado “filme al acecho”) se basa en esa doble vertiente: Proyecta emocionalmente pero excita visualemente. De hecho, ese efecto de visión subjetiva “monstruo”es llevado a su paroxismo por Sam Raimi en su saga de Evil Dead donde los personajes parecen huír de la propia cámara a la par que el espectador goza (pero no se identifica)

Asi que no creo que el, por otro lado aburrido, filme de Akkad provoque una identificación con el profeta mediante sus visiones subjetivas, antes al contrario. Eso sí, situa a Mahoma en el lugar de Michael Myers, o sea, del monstruo. Dejo a los doctores del Islam el decidir si eso es “blasfemo” o no, pero el lugar de Dios ha sido ese Otro Lado, que puede ser tanto sublime (el lugar de Dios) como siniestro (el lugar del monstruo). Por eso un director tan ultracatólico (y por tanto, muy asimilado a una cultura icónica) como Mel Gibson no tuvo problemas en mostranos una visión subjetiva de Dios que a mi siempre me ha resultado muy emocionante.

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La Revolución comenzará en la ficción.

junio 6, 2011

En 1982 y finalizada en 1988, Alan Moore y David Lloyd publicarón la serie de comics V de vendetta. El comic era una revisitación de una distopía a lo 1984, que pretendía ser una metafora de  la sociedad británica de la era Thatcher, aunque Moore se alejó del fatalismo de Orwell y convertía a su personaje protagonista en un rebelde que nadie era capaz de doblegar y que había llegado a un cierto extremo de locura que impedía a la maquinaria del sistema poder anularle o controlarle, llegando a derribar dicho sistema.

En 1994, Grant Morrison empezó su serie de Los Invisibles, donde un grupo de gente lograban ver más allá de la realidad y participaban en la fase final de una guerra secreta entre terroristas de la realidad y un grupo fascista plutocráta que había convertido el sistema en una forma de atadura y esclavismo espiritual.

En 1996, Chuck Palahniuk publicó Fight Club, donde narraba como un hombre  alienado por el estilo de vida de los 90 terminaba degenerando en una ezquizofrenia que le convertía en lider de un grupo terrorista al estilo Unabomber.

En 1999, con una sincronización francamente notable, se estrenan dos películas que marcarán el imaginario del nuevo siglo: El Club de la Lucha y The Matrix. Ambas tratan de un hombre que se siente alienado en su trabajo y termina siendo el mesias de una rebelión contra el sistema. En el primer caso (como en la novela homónima) es una esquizofrenia destructiva que lleva a un apocalipsis.

En el segundo caso, un delirio mesianico que se revela como una amenaza continua al sistema, prometiendo una rebelión en masa.

En el 2000 Marvel publicó un comic llamado La Hermandad, donde supervillanos mutantes decidían que los metodos de Magneto and Cía eran insuficientes en su lucha y decidían pasar a un terrorismo brutal. La serie fue cancelada según la editora por malas ventas, pero su cancelación, sospechosamente, coincide con el siguiente evento.

En el 2001, se realiza el acto terrorista más famoso de la historia  que, aparte de ser un acontecimiento de una gran brutalidad y crueldad, es (10 años despues podemos atrevernos a decirlo) la mayor perfomance que ha visto el siglo XXI de momento, un acto de puro terror realizado en el corazón del capitalismo. Un acto simbólico del que, sin embargo, poca gente percibió el hecho de que no se atacaba un simbolo de la América Democrática (la Estatua de la Libertad, por ejemplo) sino de la América Coporativa (el World Trade Center). La maquinaria de los medios de comunicación insistió en el aspecto de agresión del Islam y el mundo arabe a los USA (Reagan hizó un buen trabajo preparándoles como los nuevos malos oficiales) o incluso de Orientey el Tecer Mundo  a Occidente. Se obvió enseguida que el ideologo de la masacre era un millonario educado en Suiza y entrenado por la CIA. Alguien del sistema que se había vuelto contra él.

En 2002, Mark Millar hizó que el grupo de superheroes The Authority se enfrentaran al conglomerado corporativo y neoliberal, que de forma brutal, intentaba frenar las reformas sociales y politicas que el supergrupo estaba intentando lograr. Pese a la censura de DC, uno puede reconocer a Ted Turner, Bill Gates y George Bush jr entre los malvados. La serie de comic continuó con otros guionistas (y menor brillantez), con enfrentamientos contra el conglomerado militar-industrial-económico que llegó hasta hacer que el supergrupo diera un golpe de estado en los USA e instaurarse como nuevo gobierno.

En 2006, llega la adaptación al cine de V de Vendetta. La película centra su metáfora en el mundo post 11-s y, pese a las acusaciones de reducir el nivel de radicalidad de la obra original, incluía escenas de cierto peso político. Los productores, acertadamente, convertía a V en una especie de Zorro, cuyos enemigos no eran los gobernantes coloniales españoles aristocráticos y corruptos, sino el sistema que había eliminado la democracia.

Todo estas obras artísticas (todas, menos una, de ficción y la que es real es obvio que esta muy influida por la puesta en escena de los Bolckbusters) parecen haber sevido, durantes estos años, como humus de las nuevas rebeliones que se estan y seguramente se seguirán produciendo.

Ustedes pueden ver como la mayor parte de las obras mencionadas estan presentes en este video que se lanza como advertencia a la clase política. Si la izquierda radical en los 60 tenía a Lenin y Althusser como ideologos ahora tiene a Moore y Palahniuk. Si Stalin y Mao eran los modelos, han sido sustituidos por supervillanos Marvel y superhéroes de Wildstorm. Si el Che Guevara fue su martir, ahora lo será Osama Bin Laden. Pueden criticar los cambios de modelos, pero la cuestión es que la rebelión necesita conceptos que la inspiren y lo ha encontrado en la Cultura Pop. Y a mi eso me parece grandioso.

Eso si, como dice la frase atribuida a Slavoj Žižek, “se nos ha convencido antes de que es posible una invasión zombie que de un cambio del sistema”. De hecho la mayor parte de las obras mencionadas acaban su rebelión en un escenario apocaliptico. Incluso la sere Authority finalizó con un planeta Tierra destruido. La pelicula V de Vendetta no muestra el mundo tras la rebelión, pero si lo hace el comic, que es un antecedente de la visión de Tyler Durden.

Visión que recuerda el inicio del filme Soy Leyenda

…que no es otra cosa más que una pelicula de Zombies.

Asi que necesitamos que la ficción (a ser posible la ficción pop) nos muestre otros sistemas. La primera conquista es la de la imaginación. La primera rebelión es la mental.

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Superhedonistas

abril 19, 2011

Es típico que se invoque a las sagas heoricas griegas, nórdicas o medievales a la hora de hablar de los superhéroes y de sus primos, los héroes del pulp. Así, Star Wars remite al ciclo arturico, mientras que Superman parece reunir todo héroe mesianico en su identidad solar. Esto es cierto, pero cabe preguntarse si este tronco mítico es lo transversal o si se trata de un cierto peaje moral que se hace pagar al espectador para que disfrute con una cierta coartada ética un goce mucho mas primario e inmediato.

Ya el gran Doctor Repronto habló de ello en una antigua entrega de su serie…y desde luego, cabe preguntarse si lo que buscan estas imágenes no es otra cosa que el espectador se sienta poderoso, antes que una verdadera construcción simbólica.

He aquí, en esta escena, todo un zeitgeist que unifica desde los videojuegos (en fase muy temprana en el momento de la realización de la película, lo que no impidió la creación de un arcade de Star Wars que consistía en destruir…una Estrella de la Muerte) a la pasión por la velocidad en vehiculos tuneados, los bombardeos en f 18 (10 años despues Top Gun fue el blockbuster de la temporada) o la ultrapercepción (En Lucas algo que se lograba por filosofía New Age, pero que la invención posterior de los microcloridianos establece la posibilidad del doping)…Todo ese Zetgeist responde a esa necesidad de potencia, rapidez e hipersensibilidad que el hombre del siglo XX (y del XXI) parece necesitar. Ya vimos como Avatar, más alla de su trama a lo Pocahontas, es una puesta en escena de las fantasias de poder del espectador en la era del WoW, las redes sociales y los juegos en Primera Persona:

Asi que esto nos lleva a dos puntos:

1) El trasfondo heroico es una coartada para que el espectador viva sus fantasias de poder

2) Cabe preguntarse si es posible un filme de superpoderes más “honesta” o, mejor dicho, más directa.

El primer punto recuerda a la adaptación de Gor realizada para el cine (aunque sea de serie Z) donde se traiciona la fantasia sexual que anima a las novelas para sustituirlo por una enésima lucha de liberación de esclavos. Es curioso como el cine es, en ese aspecto, mucho más represivo que la novela pulp y termina arruinando su componente erótico por un peaje hacia el heroismo politicamente correcto (propongo un remake de Gor al estilo del Mandarlay de Lars Von Trier). En ese sentido, tal vez los códigos heroicos (“un poder conlleva una gran responsabilidad”) sean represivos del goce.

Respecto al segundo punto, hay dos peliculas que han llevado el cine “de superpoderes” (no se puede hablar en puridad de superhéroes) hacia el hedonismo.

El filme Jumper nos mostraba a un teleportador que utilizaba su don para vivir al limite de una forma atractiva y que se relaciona con un estilo de vida millonario y sin responsabilidad. Es curioso como los villanos de la función no eran otra cosa que una fuerza represiva que precisamente intentan limitar el campo de acción de unos seres a los que no se les pueden poner barreras.

Un filme de reciente estreno, Sin Límites, nos plantea el uso de una pastilla que vuelve tremedamente inteligente, ultraperceptivo y rapido mentalmente a su protagonista, convirtiendolo en un arrojado, imparable y atractivo millonario…y donde el director nos muestra su percepción rompiendo barreras espaciales a traves de zooms infinitos, planos secuencias digitales y transiciones atrevidas. Aunque en un momento dado el guión plantea una especie de consecuencia yonki de la pastilla, en su final (de forma no muy bien explicada, eso si) parece renegar de ello y apostar SPOILER por un superhombre siempre colocado.

Claro está que ya tenemos un superhéroe “de verdad” que es hedonista, millonario, chulo y que viaja a alta velocidad. Un héroe neoliberal que su cinismo nos hace sospechar de su heoroismo…

…porque tal vez ese sea el héroe que merece nuestra sociedad, aunque cabe preguntarse si es el héroe que necesitamos.

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Héroes (I)

marzo 22, 2011

El Blockbuster como una cierta estética, incluso como un cierto sistema de representación, tiene su origen en dos peliculas: Tiburón y Star Wars, es decir, el binomio Spielberg-Lucas. Cuando hablo de Blockbuster no me refiero a un éxito milonario de taquilla o que un filme genere mucho merchandising o que se convierta en un fenomeno cultural. Teniendo claro que eso ocurre con muchos Blockbusters, en realidad lo que define al mismo como estilo son las siguientes caracteristicas:

-Sensorialidad: El blockbuster es sensorial, busca una integración de imagen y sonido que envuelva el espectador…de ahíla proliferación de grandes formatos, sonido multicanal, 3D y demás en ese tipo de peliculas.

-Espectacularidad: El blockbuster es espectacular y eso sobre todo significa que el blockbuster hace espectáculo de la destrucción…por eso es heredero del cine de catástrofes y del Kolossal…

High concept: El Blockbuster se construye no  sobre una historia o unos personajes fuertes, sino sobre un concepto atractivo.

-Conexión emocional: El Blockbuster intentan que la conexión emocional (muchas veces a través de emociones muy primarias) con el espectador sea fuerte y le mentenga enganchado.

-Arquetipo mítico: El Blockbuster construye su guión siguiendo patrones míticos de índole junguiana, siguiendo las teorias del Antropólogo Joseph Campbell. Cambell fue una influencia decisiva en Lucas y se sabe que su libro El Héroe de las Mil Caras es considerado casi uno de los manuales de consulta obligatorios para los guionistas en Hollywood.

Es este último aspecto es muy interesante: aunque el blockbuster en realidad está en las antipodas del cine clásico (el Blockbuster se englobaría dentro del cine posclásico o el posmoderno) su intención mítica es tan  marcada como en aquel. Y un aspecto mítico importante es el tema del Héroe.

Pero ¿Que tipo de héroe? No es lo mismo el héroe griego (Aquiles, por ejemplo). que se basa no en una ejemplaridad moral tal y como lo entendemos hoy en día, sino en una busqueda de gloria y trascendencia, asi como una actitud aristocrática en sentido niezstchano, que el héroe cristiano, cuyos valores morales serían todo lo contrario a los valores de los Señores (de nuevo según Nietzschey su Genealogía de la Moral).

Incluso ambos conceptos, al igual que el mismo arquetipo de héroe, entran en contradicción con valores democraticos o cierta visión marxista, tal y como ejemplifica el doctor Repronto aquí.

Asi que sobre héroes y sus variantes, especialmente en el cine, les hablaré los proximos días.

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Máscaras y Sacrificios

febrero 27, 2011

(Este post se lo dedico a mi amiga Mayca)

A través de una amiga he visto este video

El video es efectivo en su denuncia y aunque no estoy de acuerdo con todo lo que se dice en él, es bastante preciso en algunos aspectos. Ciertamente tiene ese tono victimista típico de las denuncias feministas y tambien cae en ese concepto, que para nada estoy de acuerdo, que sostiene el feminismo de que debajo de la cultura (que según el la teoría feminista es siempre falocrática y machista) se encontraría la VERDADERA MUJER, lo que en el fondo no es sino una puesta al día de la vieja idea del Buen Salvaje de Rosseau, sólo que en este caso sería una Buena Salvaje. Como yo no creo que fuera de la cultura exista algo humano, no comparto ese punto de vista.

Pero el video acierta plenamente en el análisis de la presencia del rostro y cuerpo femenino en la televisión italiana. Aunque sería autocomplaciente no reconocer que se trata de un hecho globalizado, es cierto que la televisión del pais transalpino es especialmente virulenta en su representación de rostros y cuerpos femeninos hipersexualizados, objetivizados, teatralizados, deshumanizados, eternamente jovenes y sin expresión…la pregunta aqui es ¿por qué ocurre?

En realidad se dan dos vertientes: de un lado Italia es un pais de gran tradición manierista que hasta cierto punto se ha impuesto sobre la tradición de la serenidad femenina de Piero Della Francesca o Giotto, incluso de la humanidad de Da Vinci o Miguel Angél. Así las mujeres del manierismo, con su estilización y su teatralidad, se han convertido en una cierta tradición.

De otro lado, el cine, y por ende el audiovisual, asi como otros medios de representación populares, han sufrido una gran influencia del prerafaelismo, que precisamente, pese a las intenciones iniciales idealistas de sus autores, era un neomanierismo que acentuaba más la representación femenina como una máscara mortuoria.

Algo que se nota en todos los anuncios de colonia, especialmente los dedicados al público femenino:

Además, el capitalismo y su sicótica acumulación de bienes produce el aumento de los atributos, incluyendo los femeninos (algo que no hicierón los ejemplos citados antes) y que lleva a la presencia de mujeres gomosas y recauchutadas, ocultas tras esas máscaras, presentes en todo el imaginario del siglo XX.

Así, un cineasta manierista como Hitchcock, mostraba en Vertigo como una chica atractiva pero con un punto salvaje (en una estética que se asemeja a la de una moderna “choni”) es moldeada por su protagonista en pos de convertirla en ese fantasma femenino, en esa diosa, que de forma obsesiva añora, destruyendo (sacrificando) a la mujer real por el camino.

También Fellini (no casualmente un cineasta italiano), retrato a esa mujer diosa hipersexualizada e inalcanzable.

Y que en una de sus últimas películas mostró a ese fantasma femenino ya directamente como una muñeca artificial y deshumanizada

Asi que, de forma banalizada, la televisión italiana sigue una tradición visual que muestra como el hombre, en esa sicótica búsqueda de un fantasma femenino primordial, de una gran madre primigenia, de la Diosa, sacrifica a la humana (y por tanto, verdaderamente sagrada) mujer real. Pues la Diosa siempre exige sacrificios. Y si no que se lo pregunten a Orson Welles, que machaco a Rita Hayworth hasta conseguir transformarla para La Dama de Shangai en Lilith, la mujer escarlata, la femme fatal, la diosa…La Gran Madre.

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La Diosa

enero 28, 2011

Ayer ví uno de los cortos nominados al Goya: El Orden de las Cosas.

El corto, pese a algunos planos interesantes en su abstracción y su solvente reparto no me convenció demasiado. Su alegoría es a veces un tanto grosera, fuerza la cuestión dramática demasiado y es un tanto simplista en sus planteamientos. Si lo traigo a colación es porque su discurso termina cayendo en un cierto delirio que fue lo que finalmente atrajo mi atención.

El cortometraje establece desde los postulados del stablishment actual (aparentemente progresista y de corte solidario) una descripción de la violencia de género entendida como un actitud machista heredada. Se trata por tanto de una enfermedad antropológica que tiene que ver con un roles de masculinidad heredada que son disfuncionales e inaceptables en una sociedad como la actual. Sin embargo la alegoría termina generando un discurso que no tiene que ver con el aspecto racional del asunto (los derechos de igualdad de trato sin distinción de sexo) sino con la fascinación por la Gran Madre.

Asi el corto nos muestra a una mujer eterna, inmovil en el elemento del agua. Ella no envejece mientras el hombre si. El hombre intenta dominarla (coger el cinturón) pero ella se lo niega. En última instancia un hombre envejecido y patético es ahogado en un vano intento de recuperar su cinturón mientras que ella, La Diosa, emerge del mar como Venus y termina en la playa. Es por tanto la propia tierra. Asi el corto conecta con ese delirio de la Gran Madre de la que he hablado varias veces y que recorre como un fantasma el cine actual, incluso en el cine más comercial…

…como Piratas del  Caribe…

…o Colega ¿Donde Está Mi Coche?

Es curioso como un corto de concienciación social, y por tanto de intenciones progresistas y civilizatorias  enlaza con la idea primitiva y tribal de la Diosa Madre. Es el signo de los tiempos donde viejos dioses (y sobre todo diosas) primigenios sonrien y esperan su regreso.