Posts Tagged ‘Pijameros’

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La Revolución comenzará en la ficción.

junio 6, 2011

En 1982 y finalizada en 1988, Alan Moore y David Lloyd publicarón la serie de comics V de vendetta. El comic era una revisitación de una distopía a lo 1984, que pretendía ser una metafora de  la sociedad británica de la era Thatcher, aunque Moore se alejó del fatalismo de Orwell y convertía a su personaje protagonista en un rebelde que nadie era capaz de doblegar y que había llegado a un cierto extremo de locura que impedía a la maquinaria del sistema poder anularle o controlarle, llegando a derribar dicho sistema.

En 1994, Grant Morrison empezó su serie de Los Invisibles, donde un grupo de gente lograban ver más allá de la realidad y participaban en la fase final de una guerra secreta entre terroristas de la realidad y un grupo fascista plutocráta que había convertido el sistema en una forma de atadura y esclavismo espiritual.

En 1996, Chuck Palahniuk publicó Fight Club, donde narraba como un hombre  alienado por el estilo de vida de los 90 terminaba degenerando en una ezquizofrenia que le convertía en lider de un grupo terrorista al estilo Unabomber.

En 1999, con una sincronización francamente notable, se estrenan dos películas que marcarán el imaginario del nuevo siglo: El Club de la Lucha y The Matrix. Ambas tratan de un hombre que se siente alienado en su trabajo y termina siendo el mesias de una rebelión contra el sistema. En el primer caso (como en la novela homónima) es una esquizofrenia destructiva que lleva a un apocalipsis.

En el segundo caso, un delirio mesianico que se revela como una amenaza continua al sistema, prometiendo una rebelión en masa.

En el 2000 Marvel publicó un comic llamado La Hermandad, donde supervillanos mutantes decidían que los metodos de Magneto and Cía eran insuficientes en su lucha y decidían pasar a un terrorismo brutal. La serie fue cancelada según la editora por malas ventas, pero su cancelación, sospechosamente, coincide con el siguiente evento.

En el 2001, se realiza el acto terrorista más famoso de la historia  que, aparte de ser un acontecimiento de una gran brutalidad y crueldad, es (10 años despues podemos atrevernos a decirlo) la mayor perfomance que ha visto el siglo XXI de momento, un acto de puro terror realizado en el corazón del capitalismo. Un acto simbólico del que, sin embargo, poca gente percibió el hecho de que no se atacaba un simbolo de la América Democrática (la Estatua de la Libertad, por ejemplo) sino de la América Coporativa (el World Trade Center). La maquinaria de los medios de comunicación insistió en el aspecto de agresión del Islam y el mundo arabe a los USA (Reagan hizó un buen trabajo preparándoles como los nuevos malos oficiales) o incluso de Orientey el Tecer Mundo  a Occidente. Se obvió enseguida que el ideologo de la masacre era un millonario educado en Suiza y entrenado por la CIA. Alguien del sistema que se había vuelto contra él.

En 2002, Mark Millar hizó que el grupo de superheroes The Authority se enfrentaran al conglomerado corporativo y neoliberal, que de forma brutal, intentaba frenar las reformas sociales y politicas que el supergrupo estaba intentando lograr. Pese a la censura de DC, uno puede reconocer a Ted Turner, Bill Gates y George Bush jr entre los malvados. La serie de comic continuó con otros guionistas (y menor brillantez), con enfrentamientos contra el conglomerado militar-industrial-económico que llegó hasta hacer que el supergrupo diera un golpe de estado en los USA e instaurarse como nuevo gobierno.

En 2006, llega la adaptación al cine de V de Vendetta. La película centra su metáfora en el mundo post 11-s y, pese a las acusaciones de reducir el nivel de radicalidad de la obra original, incluía escenas de cierto peso político. Los productores, acertadamente, convertía a V en una especie de Zorro, cuyos enemigos no eran los gobernantes coloniales españoles aristocráticos y corruptos, sino el sistema que había eliminado la democracia.

Todo estas obras artísticas (todas, menos una, de ficción y la que es real es obvio que esta muy influida por la puesta en escena de los Bolckbusters) parecen haber sevido, durantes estos años, como humus de las nuevas rebeliones que se estan y seguramente se seguirán produciendo.

Ustedes pueden ver como la mayor parte de las obras mencionadas estan presentes en este video que se lanza como advertencia a la clase política. Si la izquierda radical en los 60 tenía a Lenin y Althusser como ideologos ahora tiene a Moore y Palahniuk. Si Stalin y Mao eran los modelos, han sido sustituidos por supervillanos Marvel y superhéroes de Wildstorm. Si el Che Guevara fue su martir, ahora lo será Osama Bin Laden. Pueden criticar los cambios de modelos, pero la cuestión es que la rebelión necesita conceptos que la inspiren y lo ha encontrado en la Cultura Pop. Y a mi eso me parece grandioso.

Eso si, como dice la frase atribuida a Slavoj Žižek, “se nos ha convencido antes de que es posible una invasión zombie que de un cambio del sistema”. De hecho la mayor parte de las obras mencionadas acaban su rebelión en un escenario apocaliptico. Incluso la sere Authority finalizó con un planeta Tierra destruido. La pelicula V de Vendetta no muestra el mundo tras la rebelión, pero si lo hace el comic, que es un antecedente de la visión de Tyler Durden.

Visión que recuerda el inicio del filme Soy Leyenda

…que no es otra cosa más que una pelicula de Zombies.

Asi que necesitamos que la ficción (a ser posible la ficción pop) nos muestre otros sistemas. La primera conquista es la de la imaginación. La primera rebelión es la mental.

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Superhedonistas

abril 19, 2011

Es típico que se invoque a las sagas heoricas griegas, nórdicas o medievales a la hora de hablar de los superhéroes y de sus primos, los héroes del pulp. Así, Star Wars remite al ciclo arturico, mientras que Superman parece reunir todo héroe mesianico en su identidad solar. Esto es cierto, pero cabe preguntarse si este tronco mítico es lo transversal o si se trata de un cierto peaje moral que se hace pagar al espectador para que disfrute con una cierta coartada ética un goce mucho mas primario e inmediato.

Ya el gran Doctor Repronto habló de ello en una antigua entrega de su serie…y desde luego, cabe preguntarse si lo que buscan estas imágenes no es otra cosa que el espectador se sienta poderoso, antes que una verdadera construcción simbólica.

He aquí, en esta escena, todo un zeitgeist que unifica desde los videojuegos (en fase muy temprana en el momento de la realización de la película, lo que no impidió la creación de un arcade de Star Wars que consistía en destruir…una Estrella de la Muerte) a la pasión por la velocidad en vehiculos tuneados, los bombardeos en f 18 (10 años despues Top Gun fue el blockbuster de la temporada) o la ultrapercepción (En Lucas algo que se lograba por filosofía New Age, pero que la invención posterior de los microcloridianos establece la posibilidad del doping)…Todo ese Zetgeist responde a esa necesidad de potencia, rapidez e hipersensibilidad que el hombre del siglo XX (y del XXI) parece necesitar. Ya vimos como Avatar, más alla de su trama a lo Pocahontas, es una puesta en escena de las fantasias de poder del espectador en la era del WoW, las redes sociales y los juegos en Primera Persona:

Asi que esto nos lleva a dos puntos:

1) El trasfondo heroico es una coartada para que el espectador viva sus fantasias de poder

2) Cabe preguntarse si es posible un filme de superpoderes más “honesta” o, mejor dicho, más directa.

El primer punto recuerda a la adaptación de Gor realizada para el cine (aunque sea de serie Z) donde se traiciona la fantasia sexual que anima a las novelas para sustituirlo por una enésima lucha de liberación de esclavos. Es curioso como el cine es, en ese aspecto, mucho más represivo que la novela pulp y termina arruinando su componente erótico por un peaje hacia el heroismo politicamente correcto (propongo un remake de Gor al estilo del Mandarlay de Lars Von Trier). En ese sentido, tal vez los códigos heroicos (“un poder conlleva una gran responsabilidad”) sean represivos del goce.

Respecto al segundo punto, hay dos peliculas que han llevado el cine “de superpoderes” (no se puede hablar en puridad de superhéroes) hacia el hedonismo.

El filme Jumper nos mostraba a un teleportador que utilizaba su don para vivir al limite de una forma atractiva y que se relaciona con un estilo de vida millonario y sin responsabilidad. Es curioso como los villanos de la función no eran otra cosa que una fuerza represiva que precisamente intentan limitar el campo de acción de unos seres a los que no se les pueden poner barreras.

Un filme de reciente estreno, Sin Límites, nos plantea el uso de una pastilla que vuelve tremedamente inteligente, ultraperceptivo y rapido mentalmente a su protagonista, convirtiendolo en un arrojado, imparable y atractivo millonario…y donde el director nos muestra su percepción rompiendo barreras espaciales a traves de zooms infinitos, planos secuencias digitales y transiciones atrevidas. Aunque en un momento dado el guión plantea una especie de consecuencia yonki de la pastilla, en su final (de forma no muy bien explicada, eso si) parece renegar de ello y apostar SPOILER por un superhombre siempre colocado.

Claro está que ya tenemos un superhéroe “de verdad” que es hedonista, millonario, chulo y que viaja a alta velocidad. Un héroe neoliberal que su cinismo nos hace sospechar de su heoroismo…

…porque tal vez ese sea el héroe que merece nuestra sociedad, aunque cabe preguntarse si es el héroe que necesitamos.

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Civil War

enero 14, 2011


Estoy disfrutando mucho la edición en tapa dura de la saga Civil War de Marvel, realizada principalmente por Mark Millar en el guión con colaboraciones en otras series de guionistas como Strazinsky o Bendis. Por mucho que se haya criticado, la era Quesada de Marvel ha sido un época especialmente brillante en la Casa de las Ideas. Su reactivación del concepto de saga superheroes smash (o sea, juntar a todos los héroes del universo Marvel) ha dado pie a obras muy notables como Secret War, Dinastía de M o esta que nos ocupa.

Millar tiene una habilidad muy buena en juntar los códigos superheroicos en un entorno Geopolítico reconocible y actual. De hecho su estilo es una especie de tercera via en el comic de superhéroes: Frente a la enésima deconstrucción Alan Moore style o comic definitivo de pijamas a lo Miller (The Boys, Powers, The Pro, Supreme Powers…y van) y a la nostálgica recuperación de la inocencia perdidad de la Silver Age (Invencible o Astro City, dos comics excelentes por otro lado), Millar ha optado por unos héroes que deben plantearse su lugar en el mundo que nos ha tocado vivir, sin dejar de ser héroes pero sin que puedan volver hacia una época menos complicada. Eso es algo que alcanzó su cumbre con The Authority y Ultimates, dos de las mejoras obras que el comic de superhéroes ha dado a la humanidad.

Civil War no es tan brillante, entre otras cosas porque su formato de Serie de comic book que se bifurca en otras series impiden concreción y desarrollo. Pero ciertamente su análisis social y moral es muy certero. Porque Millar no es maniqueista y sabe que no hay preguntas fáciles a respuestas complicadas. Que las cosas son dialécticas y que un efecto positivo es acompañado por una consecuencia negativa. Millar divide al universo Marvel en dos bandos. El gobierno exige el registro de todo superhéroe y la publicación de la identidad secreta de los mismos. Al frente del bando pro-registro esta Iron Man, un superhéroe neoliberal, fabricante de armas y con ciertos visos Neocon (es incluso ex alcoholico, como Bush) y en su contra El Capitán América, simbolo de los USA de Roosevelt y de las ideas democráticas de los mismos.

Es obvio que Millar gestiona las simpatías habilmente, porque es muy fácil apoyar al héroe idealista y que queda en la marginación frente al superhéroe que representa al contubernio militar-empresarial. Pero la ley que defiende Iron Man es una ley que se relaciona con la prohibición de las armas o la persecución del vigilantismo mientras que el capi se deja llevar por ese individualismo americano exhacerbado que defiende la Asociación del Rifle o el Tea Party.

Asi que el lector bascula, como lo hace Spiderman dentro del comic (aunque no necesariamente en el mismo orden), entre un bando y otro…y al final, gane quien gane la guerra, sabemos que hemos perdido. Porque como escribió Garth Ennis en As Enemigo, en una guerra todos los bandos son el erróneo.

Todo ello en un mundo de superhéroes donde existe realitys shows, organizaciones de vigilancia nacional con un poder desmesurados, Guantanamos fuera no ya de USA sino de este universo, concesiones fraudulentas a empresas de reconstrucción de daños superheoricos. Quizás Millar ha dado en la clave: el escapismo en la ficción actual pasa por definir como es el mundo de hoy en día.

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País Sin Superhéroes

diciembre 29, 2010

Reconozco que Balada Triste de Trompeta es una película que se puede criticar desde muchos puntos de vista: El guión es arbitrario y absurdo, los personajes esquemáticos, su ritmo atropellado y varias cosas están mal contadas. Su tono grotesco es excesivo y su barroquismo visual puede resultar agotador. Pero pese a todo eso, o quizás precisamente por todo ello, el filme de Alex de la Iglesia me ha parecido una obra maestra, comparable a la mejor obra de su director (El Día de la Bestia) y desde luego muy por encima de todo lo demás que haya realizado el actual presidente de la Academia de cine. Porque Balada Triste de Trompeta es una película que Scorsese definiría como Kamikaze: Una obra personal llena de las obsesiones de su autor sin miedo ni a los resultados ni a la reacción del público o la crítica.

Los defectos del filme se convierten en efectos, ya que lo grotesco, excesivo, atropellado y absurdo se transforma en una estética plenamente unida a su escritura fílmica, como ocurren en los mejores casos de Fellini o Gilliam. Pero si traigo a colación Balada Tristes de Trompeta a este blog es porque De la Iglesia (ya desde los impresionantes titulos de creditos) recorre un imaginario español negro, donde funde historia reciente, imaginario pop, metáfora circense y reflexión psico-socio-politica en una pintura negra goyesca.

La historia de dos payasos enfrentados por una mujer se llena de connotaciones de diverso tipo: desde el histórico (el enfrentamiento generacional desde la guerra civil), el social (la España machista y chulesca unida a una cierta derecha nacional modelo interconomia frente a una España infantilizada y victimista que representa esa izquierda que sigue viendo en la republica a esa virgen vestal violada por bárbaros a la que se siente obligado retornar) y el politico (los sucesos politicos reducidos a un circo absurdo regido por payasos que hace tiempo dejaron de tener gracia). Todo ello esta enmarcado en un retrato en el caben Berlanga, Hitchcock, los comics marvel, la comedia desarrolista, Goya, Buñuel, El cine de terror de la Universal, Freaks de Browning, Fellini, Gilliam, el pesimismo de la generación del 98 o el esperpento de Valle Inclán.

Al final Balada Triste de Trompeta se relaciona con El Caballero Oscuro de Nolan, pues ambas describen, desde la órbita posclásica, la situación anímica de un pais. Asi Nolan hizo un filme de superhéroes donde el terror post-11 s, el individuo frente a la institución, y el imaginario del western y la figura del enmascarado fabulaban sobre la situación de los USA en este primera decada del siglo XXI.

Pero el filme de De la Iglesia no es filme de superhéroes, pues parece que nuestro imaginario nacional, que desde hace tiempo se ha vuelto profundamente antihéroico e incapaz de la épica, no puede sostener ningun héroe. Por eso lo que tenemos son dos Jokers enfrentados a muerte en un pais lleno de mosntruos, desde el capitán republicano a Franco. Incluso uno reconoce en el payaso tonto interpretado por Antonio de la Torre ciertos rasgos del Joker de Nicholson, mientras que Areces hace un payaso triste que quizas pueda recordar al Joker del malogrado Leger.

Por eso el enfrentamiento en final en el Valle de los Caidos remite a Con la Muerte en los Talones, pero tambien a La Muerte de Gwen Stacy en Spiderman (una de las obsesiones de su director), ya que al final los dos payasos no pueden sino destruir su objeto de deseo (esa Gran Madre que de alguna forma representa a España)…pues ningún héroe aparece al final, ya que España es un pais sin proyecto, sin esperanza, sin las heridas suturadas…sin superhéroes.

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Lovecraft, Capra y la Navidad

diciembre 24, 2010

Disculpen la falta de actualizaciones, pero he estado un tanto ocupado. Es cierto que les debo una última entrega sobre los limites de la representación, pero hablar de campos de exterminio en este fin de semana me parece un tanto inapropiado, asi que en su lugar y esperando una mejor fecha les entrego este post navideño que espero que sea de su agrado.

Es algo aceptado por un cierto stablisment actual el declararse contrario a la navidad. Es habitual el poner como razón la hipocresia de los buenos sentimientos, el hecho de que todo el mundo es falso en el llamado espiritu navideño. Evidentemente que sería deseable que la solidaridad y los sentimientos de hermandad se dieran durante todo el año, pero creo que es razonable pensar que es mejor dos semanas donde eso sea algo que se promueva socialmente, aunque sólo sean dos semanas y sea forzado, que ninguna manteniendo asi el genuino nihilismo del resto del año.

Otra razón es la del hecho que la Navidad es una fiesta religiosa y como tal problemática en un occidente multicultural y en una Europa Laica. Yo como ateo no estoy del todo de acuerdo con esa apreciación por dos motivos: El primero es que si fuesemos coherentes en eliminar las fiestas religiosas deberiamos suprimir las vacaciones que las acompañan, algo que sinceramente, no apoyo, dado que pienso que el trabajar menos horas y días es una de las grandes conquistas de occidente que, de hecho, el neoliberalismo a la china quiere eliminar.

Mi segunda razón es antropológica: La navidad cristiana, con sus elementos paganos (como Papa Noel) es una fiesta que celebra el nacimiento de un niño en pleno invierno. Celebra por tanto la idea de que el invierno pasará y las cosechas volverán. Celebra, en definitiva, la fe en el futuro…algo de lo que andamos ciertamente necesitados.

Pero Cristo es, además, una deidad solar, como Apolo, Horus o Superman. Es una deidad que refleja un espiritu guardian de la civilización. Una deidad que nos promete que el sol volverá y que la muerte no es el final. La desaparición de todo mito, como era el proyecto último de la ilustración, no lleva a un razocinio absoluto, sino a la pesadilla. Así Lovecraft, un escritor que se consideraba neoilustrado y que siempre rechazó los mitos cristianos por pueriles, termino creando una cosmogonía de dioses monstruosos e inhumanos, que sólo nos prometen el Armagedón. Así el poema navideño de Lovecraft no podía ser otro que el Horror de Yule.

De hecho es curioso que Lovecraft coja el nombre pagano (o celta) de la fiesta de invierno, pues eso muestra como al eliminar las deidades solares, viejos diesos olvidados vuelven…los dioses que pedían sacrficios humanos, los dioses que son las máscaras de La Gran Madre. Es irónico en apariencia pero previsible desde un punto de vista dialéctico que al eliminar los mitos de las religiones monoteistas en nombre de la Razón al final tengamos un revival de neopaganismo (celta y nórdico, para más inri), wiccanismo, orientalismo, espiritismo, new age y teosofía. Sinceramente, prefiero apoyar la mitología monoteista, que ha dado pie a los derechos humanos, que a las mitologias tribales.

El tercer argumento en contra de la navidad es, claro está, el del consumismo. Obviamente, es innegable que la Navidad sirve como uno de los baluartes del consumismo neoliberal. Pero prefiero traer a colación uno de los textos que la cultura pop considera más emblemático del imaginario navideños y es el filme de Frank Capra ¡Que Bello es Vivir!

Ya he dicho en alguna ocasión que el cine clásico americano ha sido el único que ha hecho una épica de la democracia y en el caso de Capra diré que de la Socialdemocracia. El filme de Capra nos muestra como la clase media (no el banquero capitalista y amargado) es quien construye la sociedad. Nos muestra como un la vida de una persona aparentemente insignificante puede tener un gran valor. El humanismo bienintencionado de Dickens (el antecedente de este filme obviamente es Cuento de Navidad) se transforma en una apología del ciudadano responsable y ético, y que es ético en tanto en cuanto sabe que no todo se compra y se vende. Cuando Bedford Falls se transforma en Potterville tenemos una ciudad de puro consumo sin ninguna mitología…el sueño de cualquier banquero que, no podía ser de otra forma, es nuestra pesadilla.

Asi que les deseo feliz navidad a todos ustedes y lo hago con la imagen de mi deidad solar favorita.

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Superhéroes Clásicos

agosto 10, 2010

Si ustedes llevan siguiendo mi blog un tiempo, habrán notado que utilizo el termino clásico frente a otros como manierista, moderno, posmoderno o posclásico. La mayor parte de esos terminos (sobre todo los dos primeros y el último) provienen de las teorias de Jesus González Requena. El concepto clásico en concreto tiene que ver con un sistema de representación ordenado y, sobre todo, con una densidad simbólica que reestablece el mito como elemento fundador en la orbita de lo patriarcal y del edipo. El cine clásico americano ha sido siempre ejemplar en este sentido.

Durante un tiempo creí que la distinción entre el cine clásico, el manierista, el posmoderno y el posclásico stenía una cierta equivalencia en el comic. Asi la Golden Age sería el periodo clásico, la Silver Age el periodo manierista y la Bronze Age y la llamada edad del Hierro serian las vertientes posmodernas y posclásicas. Ciertamente la Silver Age, con la neurosis de los héroes marvel, las rupturas de la cuarta pared que continuamente realizaba Stan Lee (en un numero de los 4f los héroes responden las cartas de los aficionados) tienen un regusto manierista. Es cierto que los 80 trajeron la deconstrucción de los superhéroes desde una punta de vista distanciado, irónico y metalingüistico (Watchmen o Miracleman, de Moore) o desde una perspectiva más siniestra, visceral y delirante (Daredevil, Batman Año Uno o Batman Dark Knight Returns de Miller), lo que lo emparenta con lo posmoderno en el primer caso y lo posclásico en el segundo.

Pero no tengo ya tan claro que la Golden Age fuera de corte clásico. Ni siquiera tengo claro que sus antecedentes (las tiras de prensa de Alex Raymond o Harold Foster) lo fueran. Desde el tono prerafaelista de Raymond y Foster, distanciado frente a la historia (el filme Capitan Sky y el Mundo del Mañana capta perfectamente ese distanciamiento entre lo visual y lo narrado) que hereda el mismo Bob Kane, lo desestructurado de la narración y la aparición de elementos violentos, sadomasoquistas y siniestros, como demuestra el insigne Abscence, me han hecho plantear que lo clásico no apareció en el comic, o al menos, no en el comic book de superhéroes.

Es curioso pues que la deconstrucción superheroica llevada a cabo por Moore y Miller no tuviera en realidad un modelo clásico que deconstruir. En realidad Moore y Miller deconstruian un ideal heroico que nunca había existido. Quizás porque el propio concepto de superhéroe es demasiado excesivo e hipertrofiado como para responder al concepto de héroe clásico,es decir, el de Homero, Sofocles, las sagas nordicas o los cantares de Gesta. A fin de cuentas el superhéroe sólo era las respuesta de las sociedades democraticas al ideal de superioridad de las sociedades totalitarias: para eso eran judios las mayor parte de sus creadores y por ello inevitablemente todos los super lucharon contra Hitler en los 40, en las paginas de los comics y antes de que en la realidad los USA declararan la guerra a las fuerzas del Eje.

Pero quizás si exista una obra de gran clasicidad en los comics de superhéroes. Se trata de Astro City. Astro City continua la tradición de la reflexión sobre el superhéroe llevada a cabo por Miller/Moore. Pero alli donde otras han continuado por el lado nostálgico (Marvels) o el distanciado (Powers), Astro City ha optado por el reestablecimiento del mito. Astro City nos muestra una ciudad que mezcla el Nueva York de los comics Marvel con Gotham city y Metropolis de la DC. Aunque los uniformes y los nombres cambian uno reconoce a batante de los héroes que pueblan esa ciudad (Superman, Batman, Wonder Woman, los 4F, etc…) Pero lejos de la continuidad melodramática ad infinitum del género superheroico y que impide una clausura, estirando la historia hacia el infinito (al estilo del Claremont de X-Men) el guionista Kurt Busiek (autor de Marvels) opta por el Slide of Life, el mostrarno trozos de vida de los habitantes de la ciudad, desde simples ciudadanos a los propios superhéroes. Y en esas historias nos encontramos con niñas de familias fantasticas que tienen viajes iniciaticos en el mundo real, supermanes y wonder woman que quizás, sólo quizás, sean capaces de encontrar un encuentro sexual satisfactorio, jovenes sidekicks que descubren el verdadero concepto de lo heroico y de lo patriarcal al seguir a su superhéroe mentor, o hombres que descubren que la mujer con la que sueñan todas las noches es su media naranja pero que no existe porque desaprecio en una de las multiples crisis temporales.

Busiek y sus dibujantes Brett Anderson y Alex Ross, investigan en los mitos superheoricos, les dan la vuelta pero no para deconstruirlos sino para quitarle la hipertrofia, lo excesivo y la herencia del superhombre en sus sentido fascista y emparentarlos con los héroes del cine clásico. Periodistas que renuncian a sus narcisismo por la verdad, jovenes que se reencuentran con la enseñanza de su padre de una manera freudiana y fordiana, amantes imposibles entre las brumas del tiempo pero en última instancias felices por haber conocido el amor al estilo del Portrait of Jennie de William Dieterle…

Cuando termino un tomo de Astro City siento esa sensación de sutura que tengo al final de las grandes peliculas de Clint Eastwood y sigo soñando con que los héroes son posibles.

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Universos de Ficción Como Nostalgia

junio 20, 2010

Los aficionados a la fantasía, la SF o los superhéroes son grandes consumidores del concepto de “Universo” . Un mundo (a veces un universo o incluso un multiverso) donde diversos personajes, localizaciones y conceptos conviven juntos dando una impresión de unidad. Universos diegeticos vastos y estructurados: El universo de Star Wars, Star Treck, La Tierra Media de Tolkien o los multiversos Marvel y DC, son los ejemplos más representativos.

Este concepto que se basa en la interacción de los mismos personajes en diversas obras tiene su punto de partida en la novela realista del siglo XX. Ya Balzac y Galdos hacian interactuar a los mismos personajes en sus obras, pero lo que en esos casos se utilizaba para aumentar la verosimilitud de realidad ha terminado siendo reclamo de universos fantátsicos.

El atractivo de estos universos se basa en dos factores: Uno, lo reconocible para los aficionados a ciertas obras la repetición de esquemas y personajes entre distintas obras, dando asi la sensación de una cosmogonia elaborada…por otro lado, el reconocimiento temporal, es decir, la sensación de que el tiempo pasa para esos personajes y que el espectador o lector los ha visto crecer y evolucionar durante tanto tiempo que tiene la sensación de ser viejos amigos…como esos amigos del instituto que uno tiene noticias de ellos a través del facebook.

En realidad ambos atractivos son, hasta cierto punto, opuestos: En un lado tenemos al mito, que es inmutable al tiempo, ciclico y eterno a la vez, al menos en la tradición pagana. Por el otro tenemos la temporalidad, de la que los dioses no saben nada pero el hombre si, el aspecto humano.

Esta diferenciación nos puede ayudar a entender la diferencia entre los dos grandes universos superheoricos: Marvel y DC. Los aficionados a Marvel terminales (conocidos cariñosamente como “Marvel Zombies”) siempre han defenestrado al universo DC y han considerado su universo más lógico, verosimil y adulto que el de DC. Sin embargo sus argumentos no suelen ser acertados: Se refieren a la verosimilitud de personajes, pero Marvel tiene una nómina demasiado alta de personajes ridículos como para aceptarse como razón. Se refieren tambien a la lógica de contiunidad, pero Marvel en su casi 50 años de universo establecido (desde 1961) ha tenido suficientes inverosimilitudes, despistes, agujeros y reconeos como para ser tomado en serio. Queda la idea de que Marvel ha renunciado a la creación de ciudades imginarias a las que tan aficionada es DC (Gotham, Metropolis, Hub City, Keystone City…) pero eso es pasar por alto la cantidad de paises imaginarios que tiene el universo Marvel (Latveria, Costa Verde, Madripur, Wakanda, Genosha…). Asi que cabe preguntarse ¿por qué el aficionado marvelita tiene esa concepción tan verosimil de su universo de superhéroes favorito que al final se demuestra tan tomadura de pelo como el de la Distinguida Competencia?

La respuesta, creo yo, se da en el factor temporal. DC ha tendido más ha mantener su Status Quo…los personajes tienden al inmovilismo. Incluso la marvelización de su universo a partir de los 80 no ha sido tan radical y sus personajes cambian poco o se inventan reseteos periodicos para volver a como se estaba en un principio. DC vive pues en el universo del mito y sus guionistas recogen esos mitos como lo hacian Sofocles u Ovidio para contarnos la misma historia (sus origenes, sus destinos, sus epopeyas) de forma distinta. DC tiende a vivir fuera del tiempo…

En cambio Marvel ha tenido un desrollo lento pero inexorable de sus personajes: Spiderman pasa del insituto en los 60 a ser profe en su mismo insitituto en el 2000, Los dos miembros principales de los 4 f pasan de ser novios a casarse, tener un hijo, varias crisis matrimoniales y crecer (de forma un tanto errática) a su hijo. Los supergrupos cambian constentemente de miembros y algunos de ellos mueren (al menos temporalmente porque en los universos superheroicos nadie esta muerto mucho tiempo). En definitiva Marvel tiene una tendencia hacia la temporalidad. Se aleja (aunque no totalmente) del mito. Entra en la nostalgia.

Porque el lector reconoce que los personajes han crecido con él. Puede que más lentamente, pero recuerda en que época estaba de su vida cuando murio Gwen Stacy, o cuando los héres fueron llamados por el Todopoderoso, o en el momento que murió el Capitan Marvel. Y esto lo han entendido guionistas como Joss Whedon, que en Astonishing X-Men pone en escena a una crecida Kitty Pryde recorriendo y reviviendo para el lector momentos de La Patrulla X de Claremont. O Bendis, haciendo un homenaje nostálgico y sentido a las aventuras de los Vengadores en el último número de Vengadores Desunidos.

Y esto fue entendido por Tolkien al final de El Señor De Los Anillos, al mostrarnos a los personajes que un lector se había pasado años leyendo sus aventuras (ESDLA empieza a publicarse en el 55 y el tercer tomo es en el 66) partir hacia las Tierras Lejanas, mostrando que El Tiempo acababa con su mundo mítico. Lo han entendido tambien los guionistas de Lost, pues en el último capitulo reune a casi todos los personajes en un purgatorio New Age, para que el espectador sienta la nostalgia de que seis años de su vida compartiendolo con ellos se acaban en ese momento.

Tambien lo entendió George Lucas, que convirtió la celebración de la victoria contra el  imperio de la Guerra de las Galaxias en algo inevitablemente más nostalgico en el Retorno del Jedi.

Asi que los universos de ficción se basan en esa idea de que el lector ha vivido una etapa con los personajes y esa etapa se acaba. Universos míticos que sin embargo tambien deben responder al paso del tiempo,